miércoles, 30 de diciembre de 2009

¡¡ VENGA ESE 2010!!

Estupendísimo vídeo hecho en exclusiva para celebrar la llegada del 2010... No os lo perdais porque no tiene desperdicio.



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¡¡ FELIZ ENTRADA DEL 2010!!

jueves, 24 de diciembre de 2009

FELICES FIESTAS

El vértice os quiere desear unas Felices Fiestas y para ello hemos hecho este vídeo con algunos de "Los Niños del Vértice", acompañado por unos villancicos asturianos de "La Cirigüeña" y Fernando Cuesta... Que lo disfruteis.



martes, 8 de diciembre de 2009

A LENNON. TREINTA AÑOS



PINCHA EN EL PLAY:




"Era temprano, yo perdí el control cuando el teléfono me despertó y alguien lloraba al tratarlo de decir: ¿Sabes qué ha sido anoche en Nueva York?, un perro loco medio admirador, Oswald de mierda que ha tiroteado a John".

Así reza el principio de una canción compuesta por el grupo Coz.

John Winston Lennon, nacido en Liverpool el nueve de Octubre de 1940. Asesinado en Nueva York la madrugada del ocho de diciembre de 1.980 por Mark David Chapman. Fundador del grupo musical The Beatles, sobre cuya importancia musical y social se ha escrito y debatido hasta l saciedad y en la mayoría de las ocasiones la conclusión es la misma para cualquier persona: hay un antes de la aparición de The Beatles y un después. Pero no es de música de lo que quiero, brevemente, hablar, sino de John.

Dicen que, a grandes trazos, la vida acaba siendo como uno elige.

John Lennon. La vida siempre será eterna cuando se tiene una canción y las canciones siempre serán eternas mientras haya una vida que las cante. Hay personas que son como antorchas tristes recorriendo continuamente esos bulevares solitarios donde se amamanta la tristeza;

Y hay canciones así

Hay personas que viven siempre bajo la luz de un farol donde anida el amor haciendo de las suyas;

Y hay canciones así

Hay personas que se pasan la vida rugiendo odios o rebeldías que intentan cambiar en los demás las ideas propias;

Y hay canciones así

Hay personas que se pasan la vida descalzando los pies y bailando en cualquier charco, como los negritos felices;

Y hay canciones así

Hay personas arraigadas en su sangre, en su tierra, en sus gentes y en sus costumbres ancestrales;

Y hay canciones así

Hay personas que siembran raíces en la lluvia cuando sueñan con la paz porque son dulces como el pezón de una madre que amamanta;

Y hay canciones así

Hay todo tipo de personas y para cada una hay una canción; Lennon le puso su nombre a una y su nombre permanece atado a esa canción que suena a veces perdida en un tiempo indefinido entre la primavera y el verano. Todo el mundo la reconoce porque todo el mundo, cuando la escucha, se reconoce a sí mismo en el parque que todos llevamos aún en el corazón, donde el niño que aún conservamos se columpia al son de esa canción ajeno a todas las cosas que sucedes en esta era; no le diremos a ese niño que pare, ¿verdad?... que no vuele tan alto, que no intente seguir esa nube que continúa su camino por el cielo azul intenso; seguro que ese niño que llevamos dentro nos mirará y nos sonreirá un poco desconcertado, seguirá tarareando y en sus ojos adivinaremos la esperanza, imposible pero terca, de volver a encontrar a Lennon en esta canción: IMAGINE

(Xándalu)



martes, 10 de noviembre de 2009

MAS VERTICE: AHORA, TAMBIEN LOS SABADOS

Como sabéis, el pasado siete de noviembre el Vértice comenzó una nueva etapa en la que, entre otras novedades que os contaré... se comienza a abrir también el sábado.

El horario de apertura será como el de los domingos, desde las diez de la mañana hasta las tres de la tarde y desde las siete de la tarde hasta cierre.


Por allí estaremos todos los que formamos la "Familia del Vértice" y todo aquél que quiera sumarse... será bienvenido.

Así que, ya sabes, ahora, los sábados también tenemos "VERTICE" (no hace falta acudir de gala)...


"¡¡¡Yo no me lo pierdo!!!... ¿Estaré mona así?"

viernes, 23 de octubre de 2009

LA TABERNA DE MI BARRIO: EL VERTICE (por Xándalu)




Una música suave llega tras la puerta de la taberna y parece dispersar señales de aroma a fiesta a tempranas ansias en las noches. Intuyo en esta noche un descalzar de pies cuando vuelvo a esta taberna de mi barrio una vez más, y, una vez más tomo la mesa que me gusta. Es la única desocupada. Miro el reloj y veo que se desatan ya las diez de la noche y espero que a las once, o a las doce, se me abra la mirada sin nostalgia.
Hay dos mujeres rubias que ocupan una mesa frente a mí, me recuerdan un poco otros cabellos ese color rubio. Si no fuera porque en el color de los cabellos recordados había remiendos de vida y caracoles diría que es el mismo, pero no. La conversación de mis dos vecinas de mesa llega hasta mi vestida de una fala malquera (bable) geométrica, ancestral, esparce la cercanía de mi tierra por mi mente y esparce, también, el recuerdo de la sangre de mis parientes. No reparé, como siempre, si alguien o yo mismo, escucha con atención la charla de mis vecinas, pero sí recuerdo que hablaban en voz baja y yo acerqué mi cara con la intención de atrapar alguna historia para más tarde poder contársela a Ustedes, pero no, aquella noche nó, porque yo más que atención me moría por la llegada de las once, o de las doce.
Poco importa la gente alrededor cuando llega la hora que uno espera, parece que uno queda solo en este lugar y sólamente intentas atesorar palabras para ese momento preciso de las doce, para guardarlo todo como un secreto precioso. Nadie como yo, a las doce, desea que unas porciones de música que suenan en la taberna me desnuden otra vez la juventud, la adolescencia. Una música suave llega y dispersa en su aroma una señal, decía yo al principio, ahora, tras un par de horas he notado en las señales que algo tan tangible como un rostro que se acerca es lo que me hace acomodar, más si cabe, a la silla que guarda mi espalda, porque así, más acomodado, no se me escapará su risa y no tendré ninguna prisa en, también, acomodar mi pelo tras sacarme la boina..., o ver un gato blanco por la tapia del colegio de enfrente desdibujar en una libreta unos poemas, unas faltas.

Entró y adentro todo el mundo tuvo la certeza que el lenguaje iba a ir creciendo, y, tras el lenguaje, por supuesto, el reconstruir de un puente que estará hecho de risa. Entró como una promesa que respira dentro de un abrigo blanco, destetado, por alguna madre. Entró como un desfile de luz con su bufanda puesta y se renovó el tiritar de un beso, o el palpar de un sueño. Si cerrara ella, Xana, los ojos en ese momento, se guardarían junto a su blanco todos los surcos que el viento con su tibia mano antoja de azúcar las sonrisas. Pero nó, no cierra los ojos para poder rotar sus brazos hacia esa posición de abrazo, y espera; espera paseando cierta gracia femenina por el trozo de una chispa de cristal que atrapó de las espumas de una risa en cualquier playa. Parecía ir contando, mesa a mesa, con esas idas y venidas de pasitos cortos, que la ambición siempre se lleva a media asta y el amor, o la bondad, con una sonrisa que calza de número un corazón y crucifica, de luz, la luna. Sí, creo que me levantaré y dejaré las servilletas escritas encima de la mesa. Acunaré entre sus brazos unas palabras que tiemblan en mi memoria y dejaré que su mano se acerque a mi boca, y así ella aquietará mi voz para que alguna golondrina busque otra primavera, o lo que es lo mismo..., la paz de su beso.
Mi madre me dijo un día que cuando el aire abre sus venas los aromas sutiles de la lluvia acostumbran a clarear primaveras en las noches y salen de paseo todas Xanas, y es por eso, que a la mañana siguiente regresan todos los pájaros.
Entre mañana y mañana y noche y noche me permito aconsejarles Señores y Señoras, que disfruten Ustedes de su tiempo y si algún día pasan cerca de la Taberna de mi barrio no duden en entrar y conocer a quien lo regenta, alguien que es simplemente un trocito de corazón con ojos, ah!, y con música.

Xándalu